Tan sensible como el viento. Así me recuerdan tus fantasmas. Como un barco abandonado en el puerto me miras sin fijar tu mirada. Crees que soy de aire, un hueco extraño, frágil e inocente, un destino lejano. Pero soy de marea alta. Puedo arrastrarte, golpearte y ahogarte si dudas sumergirte en mis mares. Soy de olas claras, firmes y crudas. Que puedo sacarte las entrañas si te sumerges en un mar de de dudas. Y tú, que vuelves como las olas, por mí, viento y marea, vuelas y juegas a picotear mi cuerpo como una gaviota en busca de carroña en el cielo.