Entre
el humo cálido y el relente húmedo, entre dos provisiones
rescatadas, entre ropa de invierno y emociones al desnudo, dos
cuerpos paralelos entre sí, paralelos con el suelo alado, paralelos
con el cielo imantado. Ambiente color noche de dos. Oscuridad en
aureola, lucidez en sus poros. Pares distantes pero enredados. Un mar
de miradas a las estrellas y jardines de palabras para boca ajena.
Agujeros negros, testigos de cómo nos absorbemos poco a poco. Sed
compartida,
anécdotas confiadas. Besos pendientes, caricias pacientes. Bostezos
de un sol madrugador. Sangre al trote en un torrente de ansias.
Números infinitos en un reloj olvidado. Sonrisa de miel, desazón
atenuada. Caladas profundas que apuran el recoveco más remoto de mi
boca. Mirada sostenida, larga, débil en algún momento, pero la mía,
vulnerable. Cuerdas que sujetan la Vía Láctea. Serenidad que descosemos con
cada aproximación. Roces que provocan incendios. Fuego de las
entrañas. Pasos cruzados. Encuentro preciso. Aliento único.
Guapa!
ResponderEliminarTú más!!!
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