sábado, 9 de marzo de 2013

Sin título

Si me arreglaran la azotea
tendría zapatas nuevas,
y si me tocaras bajo la lluvia,
me convertiría en barro,
bailando sobre suelos mojados,
llenos de sangre, impregnados.
Por todos lados pintados de espejos
cuyos cristales cortan el cielo
lleno de nubes, granizando,
cuyo hielo corta el asfalto.


Si encendieran la chimenea,
me quemaría de frío y de pena,
y si me cayera un milagro,
se convertiría en charco aguado,
que arrastra mis zapatos
hasta llegar al desgarro
desde las ramas hechas balas
que atravesaron por mi garganta.



Si lo estático fuera llanto,
la estatua que compongo,
sería una escultura, lo más hierático
que parecería lo más abstracto.
Pero lo abstracto sería natural,
en este preciso caso,
yo la naturalidad es realidad,
pues la realidad es lo más extraño.

(22/01/2013)

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